Estrategia

El momento del cambio


Un día te ilusionas.

Algo te hace clic en el cerebro y llegas a la conclusión de que eso es lo que vas a querer hacer el resto de tu vida.

Pero a veces ocurre que con el tiempo, te desenamoras. Comienzas a sentir que no era cómo lo esperabas, quieres dejar de hacerlo pero continuas porque piensas que desistir es fracasar.

photo credit: h.koppdelaney via photopin cc

Crédito de la foto: h.koppdelaney via photopin cc

Me ha pasado varias veces pero al menos una vez fue en grande. Tenía apenas 15 años cuando viendo un documental sobre bioquímica de la memoria, decidí que me iba a dedicar a la neurobioquímica.

Era una idea bastante osada por varias razones, como por ejemplo, que en la ciudad donde vivía apenas había dónde realizar investigaciones de ese tipo.

Dos años después egresé con honores de la secundaria, entré a una excelente universidad con la nota más alta en el examen de admisión y comencé a estudiar biología molecular. Apenas empecé los estudios formales de la carrera, tuve la inesperada (y muy afortunada) oportunidad de ingresar en el único laboratorio de investigación en neurobiología que había en la ciudad.

Aprendí mucho y comencé a hacer investigaciones de esas que llaman de “frontera”. No había cumplido 21 años cuando ya tenía publicaciones en revistas científicas auditadas internacionalmente

Una carrera sin duda muy “exitosa”… pero llegó la frustración.

Descubrí que investigar con tubos de ensayo no era lo que esperaba. El ritmo de la investigación me resultaba desesperantemente lento y la vinculación entre lo que hacía y las aplicaciones prácticas para ayudar a la sociedad, sumamente distantes.

En el fondo era un tema de “gusto”; realmente deseo mejorar mi entorno y no soy tan paciente como para tener que esperar décadas para ver el resultado tangible de mi trabajo.

Así que cuando diseñé un nuevo sistema de provisión de materia prima para los experimentos, que revolucionó la forma como se venía haciendo por más de 20 años en nuestro laboratorio, comencé a comprender que me había “equivocado de carrera”. Lo que realmente me gustaba era la gerencia.

Ese es el momento en que entras en crisis. Se mezclan las emociones: ¿he fracasado? ¿por qué mis colegas parecen disfrutarlo tanto y yo no? ¿tendré que empezar de nuevo? ¿estaré traicionando mis sueños o a mis compañeros? Te sientes mal y tienes miedo.

Pasé meses en esa situación y cuando faltaba poco para graduarme decidí abrir una puerta: presenté una prueba de admisión en un postgrado de gestión de empresas. Cuando llamaron para informarme que había sido admitido, me preguntaron cómo iba a pagar. Entonces tuve que responderles que no tenía cómo (era carísimo y mi sueldo de investigador no graduado no daba para mucho), así que les agradecí la oportunidad, pero yo llegaba hasta ahí.

Parecía que se había cerrado esa puerta, pero una semana después llegó la sorpresa: recibí una nueva llamada para informarme que gracias a la Fundación Sivensa, habían arrancado un programa de becas y que por mi desempeño habían decidido otorgarme una de las tres becas disponibles.

¡Sorpresas te da la vida!

Pocos días después asistí a la primera clase del postgrado y al final de ese día, estaba eufórico; sabía que de nuevo estaba encaminado a cumplir con mis sueños.

Desde entonces han pasado 25 años, de éxitos y fracasos, pero llenos de mucha satisfacción. Siento que he ayudado a muchas personas, descubierto cosas interesantes, aprendido mucho y lo mejor de todo, que ahora es que me falta por aprender, descubrir y ayudar.

¿Y quién lo hubiera dicho? Haber comenzado como biólogo y científico, me facilitó muchas veces ver los problemas de forma diferente y encontrar soluciones que a la mayoría no se les hubiera ocurrido.

En resumen:

1) En cada momento de tu vida, interpretarás el camino que quieres recorrer con un enfoque distinto, así que lo que al principio te puede haber parecido bien, con el tiempo puede llegar a parecerte errado.

2) Cambiar de opinión no tiene porque ser un fracaso, dependerá de cómo lo asumas. Amargarse, deprimirse, son solo decisiones. No te quedes estancado en la situación, abre puertas, es probable que se cierren pero te estarás moviendo y alguna de esas puertas te dará una grata sorpresa. (Mira por ejemplo cómo cambian de opinión algunos científicos).

3) No le temas al miedo. Todos tenemos miedo. Lo que tenemos que aprender es cómo evitar que estos nos impidan avanzar (¿ya te leíste “No miedo: En la empresa y en la vida” y en la vida de Pilar Jericó?

4) Nunca creas que has perdido tu tiempo. Todo lo que vas aprendiendo, cada experiencia por la que pasas, te va preparando para afrontar mejor los siguientes retos. Solo mantente abierto al cambio y busca nuevas síntesis en tu vida.

– ¿Qué miedos has sentido cuando te enfrentas al cambio?

– ¿Cómo has superado tus miedos?

– ¿Has tenido situaciones en las que sientes que has equivocado el camino por mucho tiempo?

Seguramente más adelante en este blog escribiré acerca de gestión del cambio. Mientras tanto te recomiendo revisar el trabajo de John Kotter, pionero en esta área, quien escribió el libro “Al frente del cambio”. Un buen resumen de su propuesta la puedes leer en la revista Estrategia Magazine.

Otro artículo interesante sobre modelos de cambio puedes leerlo en http://cambioorganizacion.bligoo.com.co/modelos-de-cambio-organizacional

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2 comentarios on “El momento del cambio”

  1. Muy interesante conocer esos detalles biográficos tuyos de los que me perdí en su oportunidad. Gracias a Dios, el cambio llegó temprano en tu vida. En mi caso el sueño de la carrera científica se frustró a medio camino en la universidad. Luego la vida me puso no donde quería, sino donde aprendí a vencer limitaciones sociales y temores. Es ahora cuando me llega la oportunidad de dedicarme a algo que me apasiona y de procurar vivir de ello. La incertidumbre es grande, pero no estoy preocupado, sino serenamente optimista, y sigo adelante.
    Un abrazo,
    Rafael A. Chacón

    • @josemanuelr dice:

      Claro amigo. Nunca es tarde para perseguir la dicha y un aňo de vida plena siempre valdrá más que una vida entera lejos de nuestros sueňos.

      Ya retomaste el camino y no te arrepentirás.


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